El cuento de la criada de Atwood

Confieso que fue la serie de Hulu la que me obligó a ver El cuento de la criada, como lo tradujeron desafortunadamente en España y no la novela de la canadiense Margaret Atwood.

Después de verla quedé fascinado por las referencias intertextuales al Antiguo Testamento de la Biblia judeo-cristiana, al régimen sovietico, al nazismo, a 1984 de Orwell y a Fahrenheit de Bradbury. Leerla da una idea clarísima, de por qué la canadiense suena cada año para llevarse el Nobel de Literatura.

1.
Leí la edición original en inglés del 2017 con la nueva introducción de Atwood y me queda claro que el título en español es una traducción mal lograda. El más atinado debe ser: La fábula de la sierva, o ya de perdida El cuento de la sierva y si doy licencia hasta aceptaría El cuento de la esclava.

Pero, ¿El cuento de la criada? ¡Por favor!

Lo tradujeron con un pinche diccionario a la mano sin tener en cuenta el contexto, sin leer tres páginas, sin leer una sola página de la novela. Muy mal por editorial Anagrama que normalmente hace bien las cosas al permitir este título. No me explayo en los porqués, solo diré que el sustantivo cuento implica de manera popular un relato corto, este, con 311 páginas no lo es. Y ahora, ¿criada? OMG! No es una criada, es exactamente una sierva, ¿y qué creen? La traducción número uno del Diccionario Oxford dice:

Screenshot 2018-08-10 18.57.33.png

Sí, sierva.

Así que el editor o los traductores de Anagrama utilizaron un diccionario que ni siquiera es el canónico de la lengua inglesa para realizar esta traducción.
Por lo tanto, me abstendré de leer la versión ibérica.

2.

The Handmaid’s Tale es una novela que podría haber llevado el título que le dio Larsson a su primera novela: Los hombres que odian a las mujeres, este título conlleva e implica todo el contexto y argumento de la novela.

Estamos ante una novela del subgénero de la ciencia ficción denominado utopia/distopía. Atwood nos lleva a una sociedad dónde las mujeres han perdido sus derechos, no pueden salir solas a la calle, no pueden tener propiedad, no pueden tener voluntad sobre lo que harán sus hijos y el señor de la casa tiene el derecho a mantener relaciones sexuales con ellas.

Atwood insiste cada vez que se le pregunta en que su novela no es de ciencia ficción por la sencilla razón de que puede probar que a lo largo de la historia todo lo que sucede en su texto ha sucedido, es decir, las muejres han tenido que mantener relaciones sexuales con el patrón, se les ha impedido poseer propiedad, ejercer patria potestad sobre sus hijos, etc.

Sin embargo, el contexto es de ciencia ficción. Es el Estado en esta novela lo que se convierte en el artefacto inexistente en la realidad, en la época actual, pero que con fundamentos científicos e históricos podría actualizarse. Un Estado en el este de los EE.UU. donde se gobierna fundados en el Antiguo Testamento, donde las muejres no tienen derecho a salir solas a la calle, donde se les prohibe leer, donde se les encierra en casa como, donde se les cubre el pelo y el rostro, un Estado donde la mujer es un ser inferior en todo sentido respecto al hombre. Como si vivieran bajo el tétrico y deleznable Islam.

3.
¿El libro o la serie?
Para esta rara avis es necesario decir que las dos son diferentes, pero manifiestan con gran profundidad el odio de los hombres a las mujeres. Vale la pena tumbarse a ver ambos.

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