MAESTRA

Comencé a leer Maestra después de escuchar en radio una entrevista de Adela Micha con la autora L. S. Hilton. Sí, ya sé, mea culpa. Dijeron que el libro era la respuesta a Fifty Shades of Grey, que presenta una mujer joven, Judith Rashleigh, pensante, educada, conocedora del arte, sin miedo a tener sexo y a la última moda.
Así que leí el libro.
Judith trabaja en una casa de subasta en Londres, su salario es tan bajo que parece mexicano y los jueves y viernes —aguanten el aire—, va a un bar donde cobra el 10% de lo que hace que consuman los clientes. Eso sí, la autora deja muy, muy claro que Judith no es prostituta. Pueden soltar el aire. A Judith le gusta tener sexo casual con hombres o mujeres pues se siente empoderada, ah y le entra a la coca y al alcohol sin miedo. Sucede que Rupert corre a Judith de la casa de subastas pues ella sospecha de un fraude que Rupert quiere hacer con una pintura. Sin más, acepta irse a la riviera francesa con su obeso cliente James y una amiga, Leanne, a pesar de que quizá el pago de la vacación sea coger con James. Pero James se les muere porque Leanne le pone tranquilizantes en un trago, Leanne vuelve a Londres y Judith se larga a Italia con el dinero del muertito.
Esas fueron las primeras 100 páginas de 316 a las que habrá que añadir descripciones de hoteles, restaurantes, bares, calles, menús y precios de lo que bebe y viste la gente capaz de pagar 600 € por unas chanclas Manolo y tragos de 40 €.
Judith encuentra al vendedor de la pintura falsa y lo asesina para quedarse con el cuadro que a su vez vende a un comprador ya arreglado. Así, se hace rica y sigue viviendo como tal en el Mediterráneo. Sí rica. Tiempo después, Leanne visita a Judith y le dice que la ha enviado Rupert, por lo que Judith la mata. Sí, así nada más. No hay ningún detective que le siga la pista  Judith ni nadie que sospeche, no hay tensión ni peligro de que la atrapen. Es obvio que esto no es un thriller a pesar de que la portada dice del libro dice: “The most shocking thriller you’ll read this year” y ya va la página 200.

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Judith nota que la siguen y confronta al seguidor, Rénaud, un tipo contratado por Moncado —el comprador de la pintura falsa—, quien está encabronado con ella. Pero ella se liga a Renaud y hace que él mate a Moncado. Luego, Judith mata a Renaud y para redimirla al estilo deus ex machina Judith averigua que Rénaud tenía un amarre con la policía para entregarla. Judith decide ir a un bar a una fiesta sexual —a una orgía, pues—, con el objetivo de conseguir una identificación falsa. Sí, no es lógico. Y por estúpido que parezca no se le ocurre otra manera de conseguir una ID más que yendo a la party. Judith mata al dueño del bar, sí sin más, y vuela a San Giorgio donde se encuentra de casualidad a su anterior jefe, Rupert, quién, WTF‼️¡No la reconoce! y la invita a una fiesta. FIN.
Creí que nunca podría afirmarlo, pero E. L. James tiene mejores argumentos. No le doy ninguna estrella a Maestra y me alegro de no haber comprado el libro.

2 comentarios en “MAESTRA

  1. Me causa una risita entre dientes que te animaras cuando argumentan que es la respuesta a E.L. James pero gracias, me ahorraste muchas páginas.

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