Latinoamérica criminal

Latinoamérica criminal (Literatura Random House, 2014)

Solo por el hecho de ser publicado, un libro de cuentos latinoamericanos es, por lo menos, garantía de diversión y, por lo más, expectativa de alguna cosita extra. Un antología policial, un libro de cuento negro —si es viable llamar así al género—, en un subcontinente asolado por el crimen, llega con la expectativa de reflejar algo que no hemos visto.

En el caso de Latinoamérica Criminal lo que me llamo la atención fue el subtitulo: Trece relatos seleccionados por Daniel Galera para la revista McSweeney’s. Me pregunté, ¿que cosa es McSweeney’s? Lo que me encontré me gusto y, a la vez, me decepcionó.

McSweeney’s es una revista gringa que publicó las trece historias en su número 46 en 2014. La revista tuvo inicios románticos como publicación trimestral que solo publicaba textos que habían sido rechazados en otros lugares. Actualmente ya no sigue esa línea, pero sigue dando oportunidad al cuento y a la literatura nueva, cosas que por ejemplo, de manera paradójica la misma editorial del libro Literatura Random House en español niega a autores que desean enviar publicar libros de cuento.

Vale la pena señalar que el editor, el brasilerio, Daniel Galera invitó de forma directa a los trece escritores a participar en el proyecto y que los trece cuentos eran inéditos en español y portugués (sus lenguas originales) antes de aparecer en McSweeney’s en inglés. Llama mucho la atención que la edición en inglés presente las trece historias en un orden distinto a la edición en español. Es decir, el cuento de la brasileña Carol Bensimon es el último en español, pero el primero en la edición en inglés. Por otro lado, parece que el editor de McSweeney’s, Galera, eligió a los escritores debido a que la revista británica Granta los recomendó en alguna ocasión, lo cual me hace pensar que o no conoce a otros escritores latinos o que se sobreconfió en quienes la publicación británica recomienda.

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De los cuentos incluidos seis llaman la atención. Los otros siete bien podrían estar o no. De los que dejan algo, uno de ellos La cara, relato con el que abre el libro, está en linea en la revista Letras Explícitas. Lo comparto aquí: http://letrasexplicitas.com/criminal/. Este cuento de Santiago Roncagliolo está bien estructurado, organizado y escrito. Sin embargo, carece de estilo propio, carece de la personalidad del narrador, ya no digamos del mismo autor, y así el relato queda nada más con buen esqueleto y mal cuerpo. Eso sí, es un cuento bien logrado, lo cual es sin duda suficiente para recomendarlo, pero no espere encontrar algo más.

El chico sucio, relato de la argentina Mariana Enriquez, es una pequeña obra maestra. Si en el cuento de Roncagliolo es obvio que hay que encontrar al asesino, aquí, con Enriquez, no sabemos a dónde vamos, pero vamos contentos, embaucados con la narrativa y la fuerza del realismo que dibuja la pobreza y las carencias de la América Latina del siglo XXI.

Perras del cubano Jorge Enrique Lage es quizá el mejor cuento de la antología. El caribeño utiliza la vieja técnica de contar dos historias en paralelo, lo hace con maestría y evita que una historia descubra o evidencie a la otra hasta arribar a leer la última oración del realto. Las preguntas: ¿Quién es el asesino? ¿Quién es la victima? y ¿por qué? se resuelven solo al final, cuando las dos historias terminan, ni una palabra antes. Magistral.

El sol de los ciegos de Joca Reiners Terron nos muestra al Brasil premundialista de 2014 con su realidad: sus pobres, sus ricos, sus médicos, sus albañiles, sus pastores (religiosos) y sus políticos. Excelente reflejo de un país partido, desunido, desequilibrado contado a través de un vendedor de seguros polaco, lo que le da más riqueza y un toque de lejanía a la narrativa, eso sí, nunca tan alejada para las realidades de mexicanos o sudamericanos, por cierto.

White Flamingo del colombiano Andrés Felipe Solano también pelea por el título de la mejor historia de la antología. Un relato complicado, una mujer, Miami, relojes de pulso de lujo. El autor logra que creamos leer una historia cuando en verdad nos está contando otra. Excelente.

El último cuento que puedo recomendar del libro es el del venezolano Rodrigo Blanco Calderón, Emuntorios. Un venezolano que vuelve a su país para reencontrar que todo sigue igual, la violencia, la policía, las putas, los presos, los libros, las letras. Un relato similar al de Joca Reiners que no nos deja alejarnos de la triste realidad del continente que habla español y su miseria humana.

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